Las rodillas de Noah estaban bloqueadas, no podía moverse.—¿Por qué? —sus labios temblaban incontrolablemente.—Noah, ¿podemos hablar de esto más tarde? Tenemos invitados que atender. Y, por favor, levántate del suelo, alguien podría malinterpretar la situación.—¿Qué hay que malinterpretar, Sophia? Te estoy pidiendo, no, te estoy rogando, que te cases conmigo.La respiración de Noah era entrecortada, sentía como si el mundo entero cayera sobre sus hombros. De repente, toda la finca se sintió demasiado pequeña.Los ojos de Noah suplicaban una explicación, su voz se quebraba por la emoción. —¿Por qué, Sophia? ¿Qué hice mal? ¿Fue algo que dije o hice?La expresión de Sophia cambió de tristeza a ira; no pudo contener sus palabras. —¿De verdad no lo sabes, eh? ¿Estás ciego, Noah? ¿O olvidaste cómo me lanzaste los papeles de divorcio a la cara apenas una semana después de la muerte de tu padre, mientras todos estábamos de luto? Al menos algunos de nosotros lo estábamos, los que realmente
Leer más