Gael se detuvo en seco, mirando a su tío con odio y miedo, recordó el puñetazo de la mañana.Tío, apártate —siseó Gael—. Es mi mujer, está enferma, mira cómo va vestida… de rojo, como una…¿Como una mujer libre? —interrumpió León—. Se ve preciosa, Gael, mucho mejor que cuando la vestías con sacos pa
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