A Noah se le cortó la respiración en la garganta. Sus ojos se abrieron de par en par, fijos en la oscura silueta sobre los escalones de madera. Antes de que una sola palabra pudiera salir de sus labios, un movimiento rápido como el rayo ocurrió a su lado.Nathan despertó en cuestión de segundos. Sus instintos militares tomaron el control de inmediato, ignorando por completo el dolor o el cansancio de su cuerpo. Con agilidad, el hombre tiró de las viejas mantas de lona para cubrir por completo el cuerpo de Noah. Nathan se puso de pie al instante y colocó su imponente figura justo enfrente de la mujer. Su ancha espalda y su tórax actuaron como un escudo que bloqueaba cualquier mirada extraña hacia Noah.
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