Punto de vista de ElenaEl edificio de apartamentos de Damien se veía peor de lo que recordaba: pintura descascarada, luces parpadeantes en el pasillo zumbando como insectos moribundos.Nada que ver con la vida que fingía tener.Llevaba una hora llamándolo, sin respuesta. Cinco llamadas perdidas, siete mensajes ignorados.Ahora estaba parada frente al apartamento 4B, golpeando la puerta con fuerza suficiente para hacerla vibrar.Nada.Golpeé otra vez, más fuerte.—Damien, sé que estás ahí dentro. Tu auto está afuera. Abre la puerta.Otra vez, nada.Entonces escuché pasos, lentos y pesados.Cuando abrió la puerta, olvidé cómo respirar.Se veía terrible. El cabello desordenado, los ojos enrojecidos, la ropa arrugada como si no se hubiera cambiado en días.—Elena —dijo en voz baja.—Tenemos que hablar. —Lo aparté y entré sin esperar invitación—. Ahora.El interior del apartamento era un desastre. Envases viejos de comida para llevar, papeles tirados por el suelo, una manta en el sofá com
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