C56- NO HAY DIVORCIO ENTRE NOSOSTROS.Ian la agarró del brazo con fuerza y la acercó hasta tenerla a centímetros de su cara. Tenía la mandíbula tensa y los ojos brillando de rabia y pánico.—No te vas a divorciar de mí —gruñó cerca de su boca.Savanna lo miró sin parpadear. Había dicho lo del divorcio por celos, por querer lastimarlo. Porque, de hecho, había rechazado la propuesta de Elias esa misma tarde, pero no podía negar que había mucha verdad en las palabras de su amigo. Ian escondía demasiado.—No quiero seguir siendo parte de tus secretos —se soltó de un tirón—. Sea lo que sea que estés haciendo, no cuentes más conmigo.Ian se quedó sorprendido, con la mano aún en el aire. Savanna caminó hacia la habitación, pero él la siguió bloqueándole la puerta y la agarró del brazo otra vez, con más fuerza.—Tú no vas a ningún lado.La tensión explotó.Sin contenerse, la besó a la fuerza. Savanna empujó su pecho con las dos manos, pero él no la soltó; en cambio, la cargó sin esfuerzo, la t
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