Punto de vista de Maya Su gruñido me recorre todo el cuerpo. Tiemblo, temo no estar a la altura. Como ningún chico se me ha acercado antes para pedirme que seamos pareja o que sea su amante, nunca he tenido relaciones sexuales.La única «experiencia» que tengo —aunque en realidad no debería llamarla así— es ver porno. Pensé que podría llevar a la práctica con Kennedy lo que veía; quería entregarle mi virginidad, quería quedarme embarazada de él después de casarnos, pero, por desgracia, me rechazó. Y no solo se quedó ahí, sino que además me dejó en ridículo delante de toda la clase. Decido decirle cuál es el problema, que soy virgen y que nunca he experimentado esa palabra de tres letras, sin embargo, decido guardármelo para mí primero; quizá sería mejor que lo descubriera él mismo y eso le llevara a cambiar los criterios originales que tenía para aceptarme. Ni siquiera sé qué tiene en mente para mí, por eso tengo miedo. ¿Y si es peor que estar en la cárcel del sexo? ¡Dios mío! ¡Ayú
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