Todo se sentía pesado. No solo su cuerpo, sino su pecho, su cabeza, su alma... incluso el aire a su alrededor.Al principio, Hayden pensó que estaba bajo el agua. Sus oídos zumbaban, el sonido llegaba distorsionado y distante, y la luz parpadeaba débilmente sobre él. Cuando intentó abrir los ojos, apenas se movieron. Su cuerpo se negaba a responder. El peso que lo oprimía era espeso, infinito.Entonces, lentamente, el sonido comenzó a abrirse paso. Una voz tenue, amortiguada pero familiar."Myla..."No sabía si lo dijo en voz alta o si solo lo pensó, pero el nombre recorrió su interior como un latido. Otra voz más suave y ligera respondió. Beck. Casi podía verlo, apoyado contra una pared, fingiendo estar tranquilo. Luego l
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