Capítulo 166: Solo existía ella.Catedral de San Patricio, ChicagoLa catedral se alzaba imponente contra el cielo de Chicago. Adentro, la luz del sol se filtraba a través de los vitrales, pintando el suelo de mármol con colores celestiales: azules profundos, rojos carmesí, dorados brillantes. Las bancas de madera tallada estaban llenas de invitados vestidos con sus mejores galas—empresarios, políticos, figuras de la alta sociedad—todos esperando el momento en que Cassian Roth finalmente se casara.De hecho, algunas admiradoras se limpiaban las lágrimas con discreción.El altar estaba decorado con arreglos florales que debían haber costado una fortuna: rosas blancas y rojas entrelazadas con hiedra, orquídeas exóticas que colgaban como lágrimas de cristal.Todo era elegante, sobrio, perfecto.Y allí, Cassian esperaba.Después de la conversación con Diana, se sentía más liviano. Arreglar esa parte había sido necesario, vital incluso. Porque amaba a Daisy con su vida, con cada fibra de s
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