Debbie. Los tres hermanos se dispersaron: Rain se zambulló bajo la cama, River desapareció tras las cortinas y Rex se metió al fondo del armario, cerrando la puerta tras de sí. Respiré hondo, me acomodé el cabello y caminé hacia la puerta. No la abrí de par en par; me quedé en el umbral, asegurándome de bloquear su vista hacia la habitación. No podía permitir que viera el interior, ni que los percibiera. Bloqueé el ambiente con mi propio aroma. Black estaba allí, intentando mirar por encima de mi hombro, pero no me moví. —Sí, Alfa —llamé. Me empezaban a gustar las formalidades. —¿No puedo pasar? —preguntó, con voz dolida. Pero me importaba un carajo. —Lo siento, yo... estoy en pijama, Black. Estoy agotada —dije con pereza—. ¿Qué quieres? Él suspiró, apoyándose en el marco de la puerta. —Solo quería hablarte de mañana. Vamos a organizar una cena formal. Es algo familiar. Es para ti, para celebrarte. Sentí una sacudida de sorpresa. —¿Cena familiar? ¿Toda la familia? —Sí —asint
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