# **Capítulo 83**## **Punto de vista de Elenie**Jadeaba en la sala de partos, cada respiración era una batalla. El sudor cubría mi rostro y mi cuerpo, y mis manos se aferraban con fuerza a la sábana húmeda. Desde hacía horas, el médico me animaba a empujar, pero el dolor era insoportable. Mis ojos no se apartaban de la puerta. ¿Dónde estaba Ferdinand? ¿Por qué no había llegado? Todo lo que quería era que me tomara de la mano, que me animara, que me sostuviera. Pero él aún estaba lejos, y yo debía encontrar la fuerza dentro de mí.—¡Vamos, un último esfuerzo! ¡Ya casi está, señora! —gritó el médico, con la mirada concentrada.Las enfermeras me sostenían, tomándome las manos, susurrándome palabras de aliento. Cada contracción me quemaba por dentro, cada respiración me desgarraba. Pero no podía rendirme. Debía empujar, por mis hijos, por Ferdinand, por mí misma.—Yo… yo no puedo… —murmuré entre respiraciones, pero sabía que debía continuar.Una última contracción, todo mi cuerpo tensad
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