POV: Elara Día 300 — 9:00 PMTreinta y cinco días en West Virginia y las paredes se acercaban.No literalmente. La casa era grande — más grande que la de Virginia. Pero la diferencia entre una casa grande con treinta personas y una casa grande con ocho personas y cuatro agentes era que el espacio sobrante se llenaba de silencio. Y el silencio se llenaba de miedo. Y el miedo hacía que las paredes se sintieran más cerca cada día.Cinco meses de embarazo. Veinte semanas. La bebé del tamaño de un plátano según Leo, que insistía en darme comparaciones con alimentos como si eso hiciera más tangible lo que crecía dentro de mí. Un arándano, un limón, una pera, un plátano. Mi hija medida en frutas por un médico cuyo lobo no podía dejar de inventar formas de hacerme sonreír durante los chequeos.La octava frecuencia era fuerte ahora. Los siete la sentían sin contacto — desde otra habitación, desde el piso de abajo, desde el jardín. La bebé hablando con sus padres a distancia con una voz que no
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