La noche había caído sobre la Manada Silvercrest.La casa Alfa estaba en silencio. La mayoría de los lobos ya dormían y solo unos pocos guardias salían vigilando el territorio.Dentro de su cámara privada, el Alfa Alejandro estaba junto a la ventana.La habitación estaba penumbra, iluminada solo por una pequeña lámpara sobre su mesa.Papeles viejos aún estaban esparcidos por el escritorio. Eran los mismos registros que había estado leyendo antes sobre la muerte de su padre.Pero ahora, Alejandro ya no leía.Estaba pensando.Algo en el pasado no le parecía correcto, y cuanto más lo pensaba, más pesado se volvía ese sentimiento.Justo entonces, se oyó un suave golpe en la puerta.Alejandro giró ligeramente la cabeza."Pasa", dijo.La puerta se abrió lentamente.Isabella entró.En cuanto Alejandro vio su rostro, supo que algo iba mal.Parecía preocupada.Sus ojos no estaban tan tranquilos como de costumbre, y sus pasos eran más lentos.Alejandro se enderezó un poco."¿Qué ha pasado?" pre
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