〚NARRADOR〛 El aire cambia antes de que alguien pueda nombrarlo. No es un sonido, ni una alarma. Es algo más difícil de identificar, como si la propia estructura del lugar, los pasillos, los guardias, los protocolos, las rutinas aprendidas, sufrieran una leve alteración. Los hombres que custodian los accesos no lo perciben como amenaza en un inicio, porque no hay señales evidentes de ataque, ni explosiones, ni irrupciones frontales; sin embargo, uno a uno, pequeños detalles comienzan a fallar en sincronía perfecta, miradas que se sostienen una fracción de segundo más de lo normal, manos que ajustan auriculares sin recibir respuesta, cuerpos que cambian de postura sin razón aparente.Y en ese cambio mínimo, casi invisible, algo se activa.Muy lejos de allí, pero conectada al mismo entramado operativo, Svetlana Bellandi ya ha dado la orden sin necesidad de pronunciarla en voz alta. No hay dramatismo en su gesto, ni urgencia en su expresión; solo una pausa breve en su mirada, un parpadeo
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