Un edificio escolar de cinco pisos.Andrea estaba de pie en la azotea, mirando hacia abajo.Abajo, el chico al que alguna vez amó se alejaba, con los dedos entrelazados con los de una chica vestida de blanco. No miró atrás.De pronto, la chica se giró.Su rostro delicado se alzó, y su mirada se clavó en Andrea. Una leve sonrisa curvó sus labios—afilada, posesiva.—Andrea —la llamó, su voz cortando el viento—. Tu Fredrick ahora es mío.El viento aulló, tirando de su vestido. Andrea permanecía al borde, el pecho oprimido, algo inquieto agitándose bajo su piel—salvaje, inestable.Cerró los ojos y dio un paso al frente—Una mano atrapó su muñeca.Andrea se giró.Steven estaba detrás de ella, sonriendo.—Andrea —dijo en voz baja—, incluso si todo el mundo te abandona, yo no lo haré. Vuelve.Sus dedos se movieron por instinto, extendiéndose hacia él—El mundo cambió.La azotea desapareció, reemplazada por un acantilado escarpado.La expresión de Steven se retorció.—Andrea, maldita perra. M
Leer más