Harlan se mordió la lengua con fuerza, utilizando el dolor agudo para recuperar un mínimo de claridad. Observó impotente cómo lo empujaban hacia el quirófano: paredes blancas, sábanas blancas, el penetrante olor a desinfectante—todo lo llenaba de terror.—Tú… ¿qué vas a hacer? —exigió, forzando cada palabra.Ozario se puso los guantes de goma. Un bisturí brillaba con frialdad en su mano mientras avanzaba paso a paso.—En 1949, el neurólogo António Egas Moniz ganó el Premio Nobel de Fisiología o Medicina por su trabajo en la leucotomía prefrontal, un procedimiento que más tarde se conocería como lobotomía.—Puede
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