La sangre me hierve porque para mí, los niños son sagrados. Porque sin importar el odio que uno sienta por una familia o las ganas de triunfar en el mundo, los niños deben ser intocables y siempre protegidos.Pero, en estos hombres desgraciados que no deberían siquiera llamarse humanos, esa regla que es sentido común y moral, con miedo del castigo espiritual, no parece existir. Así que, de inmediato, le mando esa información a los hackers y todos llegamos a una conclusión: exterminio.— Los Ortiz serán una familia que a partir de ahora será parte de los calabozos de Kael, si es que cumple con las características de mantenerlos con dolor sin que mueran.— Claro que sí, jefa. — dice Kael haciendo una señal de respeto demasiado grande.— Y tú, Landon…— No voy a visitar a nadie, si lo que hicieron fue cruel, que mueran. Yo mismo
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