Solo cuando alguien intenta sacarme del auto es que mis ojos se abren mostrándome que sin darme cuenta, me desmayé o dormí, por lo que, no tengo la más remota idea de donde me encuentro, pero, sin duda, he llegado a mi destino.— Necesitamos con urgencia moverla, ¿Dónde está la camilla? — pregunta el hombre que me desabrocha el cinturón, mientras yo ni siquiera tengo energía para hablar.— Vamos a moverla con cuidado, no sabemos que partes de su cuerpo tienen tantas heridas. — dice alguien más y como si fuera una muñeca de porcelana quebrada, me sacan del auto que cumplió con su obligación de traerme a salvo aquí.— Señorita Sandra, necesito que se mantenga despierta, ha perdido mucha sangre y necesito saber si está de acuerdo con los procedimientos que vamos a hacerle.— ¿Qué…?La voz se me
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