Mientras me miraba en el espejo, observando el pequeño bikini que los gemelos habían seleccionado para mí, llegué a la conclusión de que, en realidad, me gustaba el traje de baño. Su color combinaba perfectamente con el tono de mis ojos, aunque reconocía que era un poco pequeño.Siempre había tenido una complexión más robusta, y entrenar con Aly solo había reforzado esa realidad. Mi cintura había adelgazado gracias al entrenamiento, pero mis caderas eran más anchas y mi busto más prominente que el de la mayoría de las mujeres. A pesar de ello, los pequeños triángulos de la parte superior lograban contener mis senos, aunque con poca holgura.Los fondos, por otro lado, eran diferentes. Pequeños lazos se ataban a los lados de mis caderas, y apenas cubrían una cuarta parte de mi trasero.Aly se acercó por detrás, inclinando la cabeza y moviendo su cabello rizado y ardiente en una coleta que rebotaba con cada movimiento. Frunció los labios y arrugó su nariz, haciendo que sus pecas color ca
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