~ MIA ~La habitación de invitados no olía a nada.Ni colonia, ni suavizante caro, ni rastro de nadie. Solo aire limpio y vacío. Me tumbé sobre las sábanas, todavía con mi vestido negro puesto, mirando al techo y escuchando cómo la casa se calmaba a mi alrededor.Daniel no había salido de su despacho.No sabía si seguía allí o si se había ido a la cama, y no iba a comprobarlo. Había llegado a la habitación de invitados con la puerta cerrada tras de mí, y eso era todo lo que podía hacer esa noche.Mi teléfono estaba en la almohada a mi lado. Oscuro. Silencioso.Seguí esperando a que se iluminara con algo terrible. Un mensaje del abogado de Daniel. Una captura de pantalla de las imágenes del hotel. Algo de Ryan, frío y definitivo, diciéndome que lo había pensado y que, después de todo, estaba de acuerdo con Daniel.No llegó nada.En algún momento, el reloj de la mesita de noche marcó las 3:47, y yo seguía despierta, seguía mirando fijamente, seguía dando vueltas a lo mismo en mi cabeza.
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