La primera semana completa con cuatro niños en casa resultó ser exactamente lo que todos habían dicho que sería, y también completamente diferente.Era todo lo que dijeron: el cansancio que se acumula en capas de formas que el descanso de cuatro horas no resuelve, la logística que requiere nivel de coordinación de personas que están operando con el cerebro de quien no ha dormido bien en meses, el sonido constante de bebés y niños de seis años en un espacio diseñado para una familia que todavía estaba aprendiendo su propia geometría.Era también nada de lo que imaginaron: que Ibrahim eligiera exactamente las 6:30 AM para despertar, con la puntu
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