"Isabella"El día estaba impecable. Un sol generoso doraba las hojas de los árboles y hacía que el agua del lago brillara bajo la luz de la tarde. Mirando a mi alrededor, sentí que el pecho se me llenaba de una mezcla intensa de nostalgia y gratitud. Parecía que había sido ayer cuando mi propio viaje había comenzado, rodeado de traiciones, tormentas e incertidumbres.Y ahora, con menos colágeno y algunas canas, observaba a mis hijos adultos iniciando sus propios caminos, todavía sin poder creer cómo el tiempo había pasado tan rápido.La quinta estaba repleta para el cumpleaños de Emma. Camila y César no habían escatimado esfuerzos para celebrar los dieciocho años de su hija mayor. Mi prima estaba radiante, hermosa, saludando a las decenas de amigos de su hija con una sonrisa orgullosa en el rostro.—Si estás pensando en huir, me parece una excelente idea —la voz profunda de Augusto sonó en mi oído, mientras sus manos firmes se posaban en mi cintura, atrayéndome hacia él—. Me siento com
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