"Camila"Solo cuando llegué al hospital pude ver la magnitud del daño. Júlia no me había dado una sola puñalada en el brazo, sino tres golpes en total: uno en el brazo, uno en la costilla y otro en el costado izquierdo del vientre. Este último había sido el más profundo; el único que realmente estuvo cerca de ser grave.Tuve suerte, mucha suerte, y lo sabía perfectamente.Pero, sentada en la cama del hospital, llena de puntos, adolorida hasta en la nariz —que no se había fracturado, pero seguía hinchada—, después de haberme bañado y con la cabeza finalmente fría, lo único que podía sentir era el anticlímax.Nicole estaba en algún lugar de ese hospital luchando por su vida. Y, por lo último que había visto de ella, sabía que la situación era grave.La cabeza me latía con fuerza cuando César entró a la habitación. Y, en ese instante, supe que le debía una explicación; de hecho, más que una simple explicación.— ¿Y Nicole...? —mi voz salió quebrada—. ¿Lograste saber cómo está?— Todavía
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