Capítulo 64. El día despuésSebastián salió del departamento, dejando a la pareja a solas. El sol de la mañana entraba por el ventanal, iluminando un nuevo comienzo. Valeria Flores era cenizas, y con ella se iba la última cadena que ataba a Fernanda a un pasado de sombras y mentiras.Al día siguienteEl sol de la mañana se filtraba por las pesadas cortinas del departamento de Alejandro, dibujando líneas de polvo dorado que bailaban en el aire estático. Fernanda abrió los ojos lentamente, sintiendo una pesadez en los párpados que no se debía solo al cansancio físico, sino al peso emocional de las últimas horas. Se giró entre las sábanas de seda y encontró el lugar a su lado vacío, aunque todavía conservaba el calor de Alejandro.Se incorporó apoyando la espalda en el respaldo acolchado, abrazando sus rodillas. El silencio del departamento era absoluto, un contraste violento con los gritos, las sirenas y los disparos que habían sellado la mañana de ayer.Valeria Flores ya no existía. Aq
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