Así que fue enorme nuestra boda. En una finca en las afueras convertida en jardín de ensueño: miles de rosas blancas y rosadas trepando por arcos, un pasillo interminable de pétalos, orquesta en vivo, más de trescientos invitados entre socios, amigos y gente que ni siquiera conocía bien. Aunque ambos acordamos en que mi padre no fuera invitado. No lo queríamos allí. Su sombra ya había sido demasiado larga en nuestras vidas. Evan no podía superar el hecho de que cuando, como discípulo de mi padre, lo había superado, este había intentado hundirlo. Ni yo el hecho de que se había lavado las manos, quizá suponiendo que Evan podría querer vengarse conmigo. Ni todas las veces en que me había utilizado a través de los años. Para rematar el único mensaje que tuve de él, cuando se enteró, fue un texto corto: "No puedo creer que te vas a casar con ese tipejo, nuevo rico que no llega a los talones de nuestro apellido." Ni le respondí por supuesto.Fui al altar escoltada por mis dos hermanos, uno
Ler mais