Narrador-omnisciente.Esa noche, no había llovido como siempre en Londres, había una luna llena en el firmamento y un agradable clima. Adrian y Chelsea salieron de la mansión, trataron de cuidar sus modales hasta el último instante, pero no podían negar que los últimos escalones los bajaron de prisa y que, subieron al auto de forma veloz. Cómo si algo los estuviera persiguiendo. Sí, sus ganas de huir de ese lugar de locos.Sonrieron cómplices, se habían tomado unas copas y eran jóvenes. Brandon los vio desde lejos, mientras apretaba el puño iracundo y sentía que algo le revolvía el estómago. La escena le desagradaba en exceso. Tenía ganas de separarlos, pero tampoco tenía claro su plan. —¿Conoces de antes a Chelsea, hijo? —preguntó su madre, porque le preocupaba mucho ver sus expresiones, sobre todo porque su matrimonio estaba muy próximo.No podía haber escándalos o algún comentario negativo con respecto a ellos. tenían que ser impecables. Brandon, sin contestar la interrogante,
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