PRISCILA Abro los ojos lentamente y aunque la luz fuerte me molesta, lo abro para ver donde estoy, al principio mi visión es borrosa, pero después noto las paredes blancas, los artefactos de medicina y veo mi cuerpo, quiero mover la mano, pero el dolor es muy fuerte que me quejo, miro a mi hombro y noto que tengo unas vendas que cubren todo el brazo. —¿Qué? — pregunto asustada —Tranquila —giro mi rostro al oír al señor Capwell, está sentado en el sofá y me sonríe —Hola — una sonrisa se forma en mis labios —¿Mamá? —pregunto en un susurro recordándola en el piso —Ella... —el señor Capwell baja la mirada —No — mis ojos se
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