PRISCILA A la mañana siguiente, luego de vestirme, bajo a la cocina con la intención de hablar con mamá de lo que vi anoche, al llegar a la cocina la encuentro tomando un café y leyendo una revista médica, ella me sonríe, le correspondo y me siento a comer frente a ella. Mama es hermosa, su cuerpo es curvilíneo y hace mucho ejercicio, por lo que está más dura que una roca, y aquí entre nos, tiene mejor cuerpo que yo. Siempre he querido saber sobre alguien que esté interesado en ella, pero no, nada, ni una sombra, lo cual es muy raro. — Mami —digo con una sonrisa, ella me ve y entrecierra los ojos —Solo me dices mami cuando quieres saber u obtener al
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