PRISCILA Mientras Teodoro me lleva a casa, pienso en el día de hoy.En el cine Teodoro me ayudó con los clientes vendiendo las entradas mientras yo les servía la comida, de verdad no hubiera podido haberlo hecho sin él. Luego en el orfanato, se quedó sorprendido de que yo trabajara ahí, aunque en realidad no lo hago, me gusta ir dos veces a la semana a ayudar a los niños, a enseñarles a dibujar, a jugar con ellos, o simplemente hacerlos feliz. Amo a los niños, me encantan los niños, siempre son felices, su imaginación es infinita, sus sueños son grandes y su inocencia es hermosa, son seres puros, tiernos, maravillosos y llenos de una fuente inagotable de alegría, por eso los amo, porque ellos son lo mejor que hay.
Leer más