Valeria soltó una risa amarga.—Perfecto… ahora también es un objetivo.—Cállate —murmuró Enrique, aunque su propia voz estaba cargada de tensión.Dereck no dijo nada al principio.Pero sus manos… se cerraron lentamente en puños.Sus ojos se endurecieron.—Rodrigo —su voz salió baja, peligrosa—. Rastréala.Rodrigo asintió de inmediato.—Ya estamos en eso, señor. Activamos el seguimiento del dispositivo, pero el celular parece estar en movimiento… probablemente en un vehículo.—No me importa cómo —cortó Dereck, clavando la mirada en él—. Quiero su ubicación exacta. Ahora.Esteban dio un paso atrás, llevándose una mano al rostro.La realización lo golpeó con fuerza.—La van a usar… —murmuró—. Esa mujer… va a usarla.Enzo, que había permanecido en silencio, tensó la mandíbula.—Gimena no hace nada sin un propósito —dijo con frialdad—. Si la sacó de aquí… es porq
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