Las lágrimas asomaron a los ojos de Kylie cuando alzó la vista hacia la Casa Finch. Miró a Ethan y le preguntó por qué la había llevado allí. Él sostuvo su mirada, sonrió y le apretó la mano. Con voz tranquilizadora, dijo:—Confía en mí. Nunca haría nada para hacerte daño.Tras un momento, ella asintió y lo siguió por la entrada. Al llegar a la verja, Kylie se sorprendió al ver que el portón estaba entreabierto. Sonrió y dijo:—Esa perra, Khloe, siempre ha sido demasiado descuidada.Ethan no respondió con palabras. En su lugar, le apretó la mano con más fuerza, empujó el portón, caminó directo hasta la casa, cruzó la puerta principal y entró en la sala. Al ver los muebles y la decoración familiares, Kylie no pudo evitar llorar.—Desde que murió mi madre —dijo—, este ya no ha sido mi hogar. Aún no entiendo por qué me trajiste aquí. Hay tantos malos recuerdos…Ethan apoyó las manos en sus hombros y, en voz baja, dijo:—A partir de ahora, este será tu hogar. Para siempre.—¿Qué quieres d
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