Mini-historia Matteo. Capítulo 14.
Capítulo 14: No debí besarla. >>> Matteo Ricciardi: Entré al departamento sin anunciarme y cerré la puerta detrás de mí con firmeza, avanzando directo hacia la sala sin detenerme a observar nada. —Ginevra. Ella ya estaba ahí, de pie, esperándome como si supiera exactamente en qué estado iba a llegar, tranquila, serena, completamente opuesta a lo que yo llevaba dentro. A esa tormenta de sentimientos que hacían de mí un maldito caos. —¿Dónde está Shayla? —pregunté sin rodeos, sin suavizar el tono. —En el baño —respondió ella con calma—, está muy sensible, Matteo… lloró mucho. Le di un tranquilizante, probablemente se duerma pronto. Apreté los puños de inmediato, sintiendo cómo la tensión subía por mis brazos y se instalaba en el pecho, incómoda, constante. —Deberías estar de mi lado —dije, más bajo, pero igual de firme—. Eres mi hermana, Gin. Ginevra no retrocedió, al contrario, se acercó con esa seguridad suya que siempre me obligaba a detenerme, colocó sus manos sobre
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