Heredar la marca de Luna Negra en una era donde nadie recuerda qué significa es llevar el tatuaje de un club exclusivo que ya no existe, pero cuyos enemigos aún buscan venganza.Nexus me lo dijo así, sin adornos, mientras yo intentaba no incendiar el tercer árbol de la mañana.El jardín del palacio había cambiado tanto desde los tiempos de mi bisabuela que a veces me costaba imaginar que era el mismo lugar donde ella aprendió a morir y a resucitar, metafóricamente hablando. La piedra gris cálida reflejaba la luz del atardecer en tonos lavanda, y los cuervos que alguna vez poblaron las almenas habían desaparecido hace décadas, reemplazados por palomas que no sabían nada de maldiciones ni de sangre. Era un palacio que había aprendido a respirar distinto. Yo, en cambio, seguía siendo el mismo problema de siempre.Concéntrate, me dije. Solo concéntr
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