BenNos dirigimos a la cocina, y Sam conversó como si aquello fuera algo cotidiano y normal. Juntamos comida suficiente para todos los guerreros, para mí, para ella y para las dos brujas en el sótano. Con los brazos cargados de comida, bajamos las escaleras, encontramos la puerta de la sala de la celda abierta y a Junior desplomado en el área de almacenamiento. Se veía bastante maltratado, pero estaba vivo, respirando y consciente cuando me acerqué a él. Le tomó un buen rato mirarme a los ojos cuando me agaché frente a él. Tenía la mirada triste y preocupada.—¿Qué carajo pasó, viejo? ¿Qué está pasando? Solo salí a correr, como cualquier otro día. Y no recuerdo nada después de eso. Luego me desperté, encerrado en una jaula de mi propia manada con unos malditos desconocidos cantando y lanzándome porquerías encima. —Su voz bajó a un susurro, y sonaba tan joven como en realidad era—. ¿Qué carajo pasó, viejo? —Me miraba directo a mí; solo quería respuestas de mi parte. Copyright ©️ 2025 Mi
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