La alarma despertó a Luna del primer sueño profundo que había tenido en treinta horas.—¡Kira escalando! —gritó Refracción dentro de su mente, su voz conceptual reverberando en cada rincón de su consciencia fragmentada.Luna se incorporó en la cama, el cuerpo todavía pesado por el agotamiento. Habían sellado a cuarenta y cinco semillas en los últimos siete días. Cuarenta y cinco versiones de sí misma que había tenido que contener, persuadir, o en tres casos, forzar a aceptar la estabilización. Su nivel de activación había subido del tres por ciento al quince por ciento. Refracción lo había estado consumiendo constantemente, devorando el exceso como un parásito hambriento, pero incluso él tenía límites.—¿Nivel? —preguntó Luna, ya de pie.—Cuarenta y tres
Leer más