Capítulo 38La Tormenta que se avecinaPunto de vista de TanyaDesperté sobresaltada en la oscuridad, con el corazón latiéndome con fuerza, el nombre de Diego aún en mis labios. El sueño había sido tan vívido: sus brazos rodeándome, su voz murmurando promesas de seguridad, la calidez de un hogar. Pero al final se había retorcido, transformándose en sangre, gritos y Diego cayendo, siempre cayendo, mientras yo lo buscaba sin poder moverme."Solo un sueño", susurré, apretando mi mano contra mi corazón acelerado. "Solo un sueño".Pero mi bebé no estaba de acuerdo, pateando frenéticamente como si percibiera mi angustia. Puse ambas manos sobre mi estómago, intentando calmarnos. "Lo sé, pequeña. Lo sé. Pero tu padre viene. Lo presiento".Y lo presiento. Algo había cambiado en el aire, una tensión que me erizó la piel. El cambio se avecinaba. Pronto. Me incorporé, con la intención de comenzar mi rutina matutina, cuando noté algo que me dejó paralizada.La puerta. No estaba del todo cerrada.
Leer más