Antes de que Aria pudiera responder, la puerta se abrió con un fuerte golpe. "¡Damian! ¡Te necesito!" La voz de Selene resonó por la habitación, aguda y urgente. Damian se giró, con la ceja levantada, su paciencia ya se estaba agotando. "Selene, ¿qué pasa? Será mejor que esto no sea otro de tus dramatismos", dijo, su tono bajo pero firme, del tipo que exigía atención. Selene se congeló a medio paso, luego se acercó, agitando ligeramente las manos. "Damian, yo solo... necesito asegurarme de que todo esté listo para la boda. Los proveedores, el lugar... y... ¡y la cita con el médico! No puedo soportar ningún retraso, solo—"Él la interrumpió, parándose frente a ella. "Selene. Detente. Toma un respiro y cálmate. Irrumpes en mis reuniones, gritas así, así no es como manejamos las cosas". Ella resopló, frustrada. "¿Calmarse? ¡No lo entiendes! Todo se está moviendo muy rápido, y yo simplemente—" "Entiendo", interrumpió Damian, su voz firme. "Entiendo que estás entrando en pánico. P
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