LolaHay una extraña clase de paz en sentarse frente a un jefe de la Bratva para jugar una partida de ajedrez cuando toda tu existencia pende de un hilo. Es como si ambos hubiéramos aceptado que, por el momento, las cosas escapan de nuestras manos y simplemente quisiéramos distraernos de todo.Yo, por mi parte, agradezco este tipo de distracción, sobre todo porque fui la presidenta del club de ajedrez en la preparatoria. Si Jasha cree que va a conseguir una victoria fácil, está completamente equivocado, pero dejaré que lo descubra por sí mismo.—¿Sabes jugar? —pregunta mientras organiza sus piezas en el tablero.Me encojo de hombros.—He jugado un par de veces.—Excelente —dice, viéndose genuinamente entusiasmado—. Misha y yo solíamos jugar todo el tiempo, pero desde que su esposa tuvo al bebé, ha estado me
Ler mais