Elena.El esperado día del entierro, el último adiós a un costal lleno de excremento que llevó nombre y apellidoa llegado, me pongo un vestido negro y comienzo una actuación lloro pero no tan intensamente solo lo bastante audible sentada en una banca lo más cerca que puedo del ataúd Rafael como siempre está cerca de mí vigilando y en unas cuantas bancas detrás está Eduardo el muy pícaro ha comenzado a fraternizar con una de las sirvientas, ese hombre jamás cambiará a pesar de que está casado sigue en busca de damas, escucho que alguien entra a la iglesia y unos tacones se acercan a mí con prisa, espero que no sea la rubia, aunque fuera ella ya estuviera gritando llamando la atención de todos, siento que alguien me abraza y al alzar la vista veo alguien que tenía años sin ver.-Hija, cuánto lo siento, en verdad siento mucho tu pérdida.La garganta se me hace un nudo y no puedo decir palabra alguna, las lágrimas que comienzan a salir de mis ojos esta vez sí son verdaderas, no pensé en p
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