Harry no se había fijado en la expresión de Rebeca. Al oír a su madre mencionar a Ryan, él también sintió que, si su amigo hubiera estado presente, habría tenido con quien hablar.Esa noche, alrededor de las diez, los invitados comenzaron a marcharse.Mientras los despedían, Juan no pudo evitar decir:—Rebeca, si tienes tiempo, ven a visitarme con Cristian más a menudo. Mi esposa y yo estaremos encantados de recibirlos.Rebeca respondió:—Claro.Harry observaba fríamente desde un lado, sin decir nada.Sin embargo, cada vez estaba más convencido de que a sus padres les gustaba Rebeca más de lo que él había imaginado.De hecho, sospechaba que su afecto por ella superaba incluso al que sentían por Cristian.Después de que se marcharan, no pudo evitar decir:—Papá, mamá, Rebeca puede ser muy buena en su profesión, pero no es una persona tan simple. Ustedes...La señora Ramírez se rio entre dientes.—¿Ah, sí? Yo creo que es una persona perfectamente honrada. A tu padre y a mí nos cae cada v
Leer más