82. — ¡Quiza dejo de amarla!
Mientras tanto, Azura en la misma habitación, ya se habia dormido, lo que paso no era más que un golpe mas para ella, ver que su esposo recibía ese beso cariñoso alimento mas su ira y de seguir asi era casi seguro que su divorcio ya estaba decidido.Después de un rato Daniel subió a su habitación, al abrir la puerta la vio ahi finamente dormida y un cúmulo de emociones brotaron en su interior al verla ahí dulcemente dormida eso era algo que hacia tiempo reboloteaban en su corazón, al mirarla fijamente, se acerco mas y en un momento se fue desprendiendo una atmósfera de tristeza y melancolía, pues su mujer lo estaba rechazando.Azura no se dio cuenta de su presencia y él continuó observandola a orilla de la cama, sumido en la fragancia que desprendia su mujer sin apartar la mirada ni una sola vez. Daniel intentó besarla varias veces, pero se detenía ya que algo dentro de si se lo impedía, quiza si lo hacia ella despertaría y se enojaría mas y termirminaria hechandolo. Se quedo un rato
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