PUNTO DE VISTA DE ANASTASIAA pesar de la expresión seria que llevaba, Clara gritó en voz baja cuando entró en la habitación."Dios mío, Ana. Me alegra tanto que estés bien. Gracias a Dios".Apreté los labios para no poner los ojos en blanco. "Gracias", respondí."No es nada", se detuvo junto a la cama. "Lo haría una y otra vez si fuera necesario". Dejó escapar una pequeña risa y añadió: "No es que quiera hacerte daño. Solo quiero que sepas que estaré allí para ti en cualquier momento, cualquier día".Era mi amiga la que hablaba. La Clara que pensaba conocer, la que estaba convencida de que era la mejor para mí y que siempre sería mi amiga. La que creía que envejecería a su lado, pero sabía que no era así.Sabía que no podía dejar que sus palabras nublaran mi juicio, así que fui directa al punto de por qué la había llamado."Gracias por salvarnos, a mí y a mi bebé", le dije, con voz rígida. Estaba agradecida, de verdad. Intenté ser más amable, pero no lo conseguí. Al menos, ella
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