—No sé cómo podré avanzar después de esto. Al final, mi esfuerzo por proteger a mi familia no sirvió de nada —susurró Ivy, conteniendo las lágrimas mientras apretaba los puños sobre sus piernas.El cuerpo de su pequeño hermano sería incinerado y sepultado en su ciudad natal, pero mientras tanto, todos tuvieron que ser interrogados uno a uno en el departamento policial en busca de una resolución legal. Ivy había matado a su padre y a quien creía su mejor amigo en defensa propia; sin embargo, las leyes exigían cumplir con el proceso formal antes de otorgarle la libertad definitiva.—Es difícil recuperarse de algo como esto, Ivy —expresó Mathew, sentándose a su lado en los incómodos asientos de la comisaría—. Pero ten en cuenta que aún tienes a dos personas por quienes luchar y vivir: tu madre y tu otro hermano. Lamento mucho no haber podido sacar a todos de ese maldito lugar y darte la alegría que esperabas una vez que todo acabara.La pesadilla en el búnker había terminado, pero se ha
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