Llego el día que comenzaba a trabajar, casi no había dormido anoche, aunque Ricardo me convenció que lo de ser su heredera era para que no quedaría desprotegida, la inquietud en mi se removía en mi interior, como si un mal presagio estuviera al alcance de mis manos.Al rededor de las ocho menos veinte me encontraba marcando entrada en el hospital, saludando a todo el personal camine directo a mi oficina. Al rededor de una hora ya había revisado todos los expedientes electrónicos de los pacientes que tendría que ver.Me era de más extraño que mi amiga no hubiera aparecido hasta el momento, pero calcule que se encontraría ocupada, no por eso deje de mandarle un mensaje de wasap para reunirnos en la cafetería a las doce.De Alex solo había recibido un mensaje en la mañana invitándome a cenar, quedamos que me buscaría a la salida para ello.Ricardo en cambio me mando varias tarjetas virtuales decimándome un excelente comienzo y buen día, parecía un niño abecés, pero se sentía bien tener a
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