“Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades” (Miguel de Cervantes.) Me siento como la protagonista de un libro, a la cual su novio millonario la lleva y le compra regalos, carísimos, por cierto.Bueno, estoy exagerando, venimos a una tienda exclusiva en busca de nuestros atuendos para el gran día, la boda esperada por todos, especialmente por mi jefecito.—No quiero que lo mal interpretes ni mucho menos que te sientas mal, sé que puedes pagarte lo que sea que quieras, pero, esto es algo que deseo hacer y pido que me permitas hacerlo.—No voy a negar que me gustan los regalos, mas, ¿no crees que esto es demasiado?—Como te conozco por eso es que solicito tu permiso, para que te sientas cómoda.—Me parece bien, te daré ese gran honor—bromeo.Entramos a la tienda y el lujo se nota en cuanto ponemos un pie dentro, he venido aquí muchas veces, puesto que es donde mi jefecito también compra sus trajes y muchas veces vine aquí a por ellos.—Buenas tardes
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