De repente, cuando salían de la casa, una caravana de coches venían llegando por el camino de acceso. Cuatro vehículos cuyos ocupantes venían con sus torzos colgando fuera de las ventanillas, todos gritaban y llamaban a Marc para hacerle saber que habían llegado. Luego, del segundo coche en la fila, Hana se asomaba por la ventanilla del acompañante gritando y silbando a todo pulmón.
Hana: ..."Hey, Anaaaaaaaa ya estoy aquí y no me importa si me castigaaaaaas. Lo volvería a hacer si fuera necesar