Alana
¡Qué asco!, tuvo la osadía de besarme, no quiero ni imaginar en donde tuvo la boca ayer y que no más hizo con ella, es un milagro que no haya vomitado aquí, frente a todos, su sabor a alcohol era muy repugnante.
Me limpie la boca y decidí irme de ahí, no soportaba ver a esta gente un minuto más.
— ¡Alana hermana espera!, ¿no deberías esperar a tu esposo?, Alana hermana detente, por favor más despacio—Gianella viene detrás de mí llevando a Enzo de la mano con ella, más atrás viene Guido co