CAPITULO 183 ELLOS MAS NUNCA VOLVERAN. Sebastián Ghill.
Observo todo a mí alrededor, hay muchos vidrios en el piso, botellas de whisky y vasos de vidrios estrellados, el olor a alcohol marea.
Tía Abigail y yo, nos observamos con preocupación, avanzo subiendo las escaleras apresurado, al igual que mi tía.
Ingreso a la habitación. Mi padre está sobre la cama, tía y yo, nos acercamos con nerviosismo.
─ ¿¡Samuel!? ─ lo llama mi tía, moviéndolo varias veces.
─ ¿¡Papá!? ─ Murmuro con miedo, también moviendo su cuerpo.
─ ¿Samuel? ─ Insiste tía.
─ ¿