No pasó mucho tiempo antes de que llegaran a la estación de Mayberry.
Después de deslizar sigilosamente la tarjeta bancaria en su bolsillo, Gerald llamó a un taxi para ella. No le preocupaba que ella no pudiera usarla, ya que ella ya sabía cuál era la contraseña, incluso desde cuando todavía estaban en la universidad. La contraseña en sí era solo su fecha de nacimiento.
"¿No vienes con nosotros, Gerald?", preguntó Naomi mientras bajaba la ventanilla del taxi.
“¡Me iré solo desde aquí! ¡Adi