"¿Conoces personalmente al señor Fairwell, primo?", preguntó Bea mientras miraba a Gerald, quien había permanecido en silencio durante su viaje a casa.
Le había parecido extraño que el señor Fairwell hubiera aparecido personalmente en ese lugar solo para darle un coche sin una buena razón. El hecho de que no mucha gente supiera sobre su verdadera identidad también hizo que la situación fuera mucho más sospechosa.
Para colmo, ¡Gerald acababa de pedirle su número de tarjeta de identidad esta m