"¿Qué libreta de ahorros de quince mil dólares?", preguntó Gerald, un poco desconcertado.
Antes de que Xeno pudiera detenerlo, Gerald abrió la puerta y vio a una Sienna muy ansiosa.
“¡Oh, no te preocupes por eso! ¡Necesito usar el dinero!”, dijo Xeno mientras sonreía.
“¿Para qué lo estás usando? ¿Y qué tienes en la mano? Oh Dios, ¿qué estás haciendo con un cheque tan grande?”.
La ansiedad en la voz de Sienna sólo pareció empeorar.
“¡El dinero es para Gerald! ¿Cómo podríamos comprar un